Los Jardines de Sabatini

Publicado el 12 enero 2015
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Los Jardines de Sabatini están situados en Madrid, junto al Palacio Real, al lado de su fachada norte. Son unos atractivos jardines, que a veces pasan desapercibidos frente a la monumentalidad del Palacio. Reciben el nombre de Sabatini porque ocupan el lugar de las antiguas Caballerizas construidas por Francisco Sabatini, Arquitecto italiano del S. XVIII, que realizó numerosas obras en Madrid como la Puerta de Alcalá, o una buena parte del Palacio Real, que acabó de edificar.

Los Jardines se llevaron a cabo en los años de la Segunda República por parte del Arquitecto Fernando García Mercadal, que ganó el concurso que se había convocado para su ejecución. Posteriormente, en 1972, se construyeron las escaleras monumentales. Tienen forma trapezoidal y están limitados por la calle Bailén al este; la Cuesta de San Vicente al norte; el Campo del Moro, al que hace de mirador, al oeste; y el Palacio Real al sur. Su estilo es el de los jardines franceses, con cuidados parterres, bellas estatuas, fuentes y un estanque, situados en tres terrazas con características paisajísticas diferenciadas.

Hay varios accesos a los Jardines: el principal, situado en la calle Bailén, en la zona más cercana al Palacio, salva un desnivel de unos 20 metros mediante una escalera de doble trazado, para llegar a la terraza inferior; frente a la entrada está la estatua de Carlos III, el primer Rey que habitó el Palacio Real.

La terraza tiene forma rectangular, con un gran estanque en la zona central, que está rodeado por plantas y las estatuas de importantes Reyes españoles como los Reyes Católicos, Jaime I el Conquistador, Felipe II, Fernando III el Santo, o Alfonso X el Sabio. Fueron realizadas en el S. XVIII con idea de colocarlas en la parte superior del Palacio, lo que no se llegó a realizar para evitar que soportara tanto peso. A los lados del estanque hay 4 zonas de parterres con setos que rodean sendas fuentes.

Desde la terraza inferior, se sube a la segunda, que tiene una forma casi triangular. Desde ella hay una fantástica vista del estanque y los parterres de la terraza inferior, y de la fachada norte del Palacio. En ésta predominan los pinos, y hay una fuente redonda de mitad del S. XX. En ella están los accesos al Jardín desde la Cuesta de San Vicente, uno de ellos también con escalera de doble entrada.

Finalmente, la tercera terraza, la más elevada, ocupa la zona este de la intermedia, y es la más pequeña. Tiene diversos parterres y grandes cedros. Las especies más abundantes en el parque son los setos de boj; los magnolios, con una espectacular floración entre Junio y Octubre; los pinos; los cipreses; y los cedros del Atlas.

Los Jardines están abiertos de 09.00 a 22.00 de Mayo a Septiembre; y de 09.00 a 21.00 el resto del año. Para llegar a los Jardines, lo mejor es utilizar el Metro, cuya estación más cercana es la de Opera. También hay diversos autobuses que tienen paradas cercanas a los Jardines: 3, 25, 39, 46, 75 y 138. Desde hace unos años, el Ayuntamiento de Madrid utiliza los Jardines como uno de los escenarios de los llamados “Veranos de la Villa”, donde se realizan espectáculos de diversos tipos y especialmente musicales. Son bastante típicos en este lugar los ciclos “Música en los Jardines” y “Sabatini Flamenco”, con conciertos y actuaciones de importantes músicos y artistas.

Plaza de Jacinto Benavente

Publicado el 9 enero 2015
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La Plaza de Jacinto Benavente está situada en pleno centro de Madrid, a cinco minutos de la Puerta del Sol subiendo por la Calle Carretas. Es una plaza que todavía no ha cumplido un siglo, pues fue creada en los años 40 del siglo pasado (según consta en una plaza situada en su unión con la Plaza del Angel), cuando se reestructuró la zona y se derribaron una serie de edificios a ambos lados del final de la Calle Carretas, dando mayor amplitud a lo que hasta entonces había sido la Plazuela de la Aduana Vieja. La nueva plaza se dedicó al dramaturgo Jacinto Benavente, madrileño de nacimiento, que en 1922 había recibido el Premio Nobel de Literatura, y que solía tener su tertulia en un café cercano.

Es una plaza de forma romboidal en la que confluyen 8 calles; es atravesada por un paso subterráneo; y cuenta con un aparcamiento bajo la misma. Tiene importantes edificios rodeándola, el más famoso de los cuales es el Teatro Calderón (ahora Häagen-Dazs Calderón), situado en su esquina sureste. Se inauguró en 1917 con el nombre de Teatro Odeón; en 1918 pasó a llamarse Teatro del Centro; y años más tarde lo cambió a Teatro Calderón. Es un edificio singular con una amplia fachada que da a dos calles, con esquina redondeada terminada en un remate con cúpula, y unas bellas vidrieras en el vestíbulo. Tiene capacidad para unos 1.000 espectadores. Ocupa parte del solar que perteneció al antiguo Convento de los Trinitarios.

Otro edificio relevante es el situado en el espacio entre las calles Atocha y Bolsa, en la zona oeste de la plaza. Fue construido a finales del S. XVIII como Casa de los Cinco Gremios; más adelante fue subastado y adquirido en 1845 por el Banco de Isabel II, que se fusionó con el de San Carlos, y pasó a ser el Banco de España; ésta fue su sede hasta que se construyó el actual edificio en la Plaza de la Cibeles. Posteriormente estuvo la Dirección General del Tesoro y, en la actualidad está la Dirección General de los Registros y del Notariado del Ministerio de Justicia. Al comienzo de la calle de la Bolsa, está el edificio de la antigua Bolsa, que dio su nombre a la calle. En la plaza también se puede encontrar una estatua hecha en hierro y dedicada a un barrendero, como homenaje a los trabajadores que mantienen limpias las calles de la ciudad. Aunque es una plaza amplia, quizá por su escasez de zonas verdes, es más bien una zona de paso que un lugar de encuentro. La mejor manera de llegar a ella son las estaciones de Metro de Sol y de Tirso de Molina, y los autobuses 6, 26, 32, 50 y 65.

Real Jardín Botánico, junto al Prado

Publicado el 8 enero 2015
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Fundado hace más de 250 años, el Real Jardín Botánico es uno de los orgullos de Madrid, aunque a menudo pasa desapercibido tanto para los madrileños como para los visitantes. Su mecenas fue el rey Fernando VI, aunque fue Carlos III quien ordenó el traslado a su actual emplazamiento, el Paseo del Prado, desde su lugar original en Puerta de Hierro, a orillas del Manzanares. Así, el Real Jardín Botánico fue inaugurado oficialmente en 1781. Los arquitectos encargados del proyecto fueron los mejores de la época: Sabatini (autor de los Jardines de Sabatini, los jardines pertenecientes al Palacio Real) y Juan de Villanueva (autor del Museo del Prado y el Observatorio Astronómico). Así, fueron construidas sus tres terrazas escalonadas, se mandaron expediciones a América y al Pacífico y las plantas fueron clasificadas según el método del famoso botánico y genetista Linneo. Hoy en día el Jardín Botánico de Madrid depende del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, cuenta con más de 5.000 especies de plantas y árboles de todo el mundo y realiza una gran labor científica y educativa, siendo su biblioteca, su herbario y su archivo referentes en España en materia de botánica.

El Jardín Botánico de Madrid está abierto todos los días de la semana de 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde en invierno y las 9 de la noche en verano. La entrada cuesta 2,5 €. El recinto es muy fácil de localizar, pues se encuentra contiguo al Museo del Prado. De hecho, la entrada al Jardín Botánico se realiza por la Plaza de Murillo, que es la que separa ambos recintos. Tal cercanía resulta ideal para combinar ambas visitas… si os quedan fuerzas, ya que tanto el Prado como el Botánico son enormes. Podréis moveros fácilmente por el Paseo del Prado con alguno de los muchos autobuses que lo recorren y enlazan con el Paseo de la Castellana, como el 27. La mejor forma de visitar el Jardín Botánico es sin duda a través de una visita guiada de las que se realizan todos los sábados y domingos del año a las 12 de la mañana. La visita dura unos 90 minutos y hay que reservarla con al menos una semana de antelación. Los sábados la visita es temática, mientras que los domingos es una visita general. Lo mejor es que consultéis el programa en la propia web del Jardín Botánico: www.rjb.csic.es. El precio es gratuito o mejor dicho, va incluido en la entrada. Cuando terminéis la visita podéis aprovechar para daros una vuelta por la Cuesta de Moyano, un mercadillo permanente de láminas y libros antiguos y más tarde descansar los pies en el Retiro para luego dirigiros o bien a la Plaza de la Independencia para visitar la Puerta de Alcalá, o bien hacia Atocha, donde está el Museo Reina Sofía de Arte Contemporáneo.

La Fuente de Neptuno, plaza de Cánovas del Castillo

Publicado el 2 enero 2015
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La Fuente de Neptuno, situada en la madrileña plaza de Cánovas del Castillo, fue construida a finales del siglo XVIII utilizando un claro estilo neoclásico. Aunque actualmente se encuentra en esta ubicación, cuando se creó estaba situada justo enfrente de otra fuente mítica en Madrid, la Fuente de Cibeles.

Para elaborar la fuente, a la que querían dar un toque grecorromano, se utilizó mármol blanco traído expresamente para ello desde Toledo. Su céntrica ubicación, muy próxima tanto al Museo del Prado como al Museo Thyssen, la convierten en un lugar que raramente se puede escapar de la visita y recorrido por Madrid. En el centro de la fuente se encuentra el Rey Neptuno, subido a un carruaje que en realidad es una concha, y que está tirado por caballos de mar. En los brazos, Neptuno tiene un tridente y una serpiente enroscada. Además, en la fuente se pueden apreciar varias figuras de delfines y focas, estando en posición de nadar alrededor del carruaje, y es desde estas figuras por donde salen los chorros de agua.

Además de la fuente en sí, en esta zona se encuentran muchos de los hoteles y edificios más apreciados de Madrid, además de contar en sus alrededores con varios jardines y monumentos famosos. En las inmediaciones de la plaza se encuentran el Hotel Ritz y el Hotel Wellington, y los Museos del Prado y el Thyssen, además de el Jardín Botánico, y muy cerca el famoso Parque del Retiro.

Siempre considerada un poco rival de la Fuente de Cibeles, la Fuente de Neptuno no tiene nada que desmerecerla, ya que es igual de conocida en Madrid, sobre todo para los hinchas del Atlético de Madrid, quienes la eligieron como lugar de referencia para celebrar sus títulos. Es aquí donde se reúnen los hinchas del equipo y donde el propio equipo acude a poner la bufanda a Neptuno cuando celebran algún título. La Fuente de Neptuno es una atracción que no pasa desapercibida. Estando tan cerca de otros sitios de interés es una pena no dedicarle una visita. Es una plaza muy transitada y con mucho tráfico, por lo que es un poco complicado sacar una foto a la fuente en la que no aparezca ningún coche, y por supuesto, no se puede cruzar hasta la fuente.

El palacio de la música, el palacio Bauer

Publicado el 1 enero 2015
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Muy cerca del metro de Noviciado, en el área de Madrid cercana a la Gran Vía y la Plaza de España, se encuentra el llamado Palacio de Bauer o de los Marqueses de Guadalcázar. Este lugar, antaño un solar perteneciente a los jesuitas pasó a manos del marquesado y en el siglo XVIII se erigió esta residencia de un estilo exterior basado en arcos de sillería de zócalo, remates y molduras en piedra blanca y ladrillo para las dos fachadas, una en la calle San Bernardo y la otra en la Calle Pez.

El Palacio cambió de nombre a Bauer cuando, en el siglo XIX, una familia de grandes banqueros la adquirió realizando una reconstrucción bastante importante con la ayuda del arquitecto Arturo Mélida y Alinari. Durante el siglo XIX y el XX, gracias al movimiento que sus dueños daban al edificio, éste se convirtió en uno de los lugares más famosos de Madrid. Por este entonces, la joya arquitectónica del edificio era su salón de bailes que, entre 1940 y 1943 fue transformado en un salón de actos tras pasar el edificio a ser propiedad del estado, que también remodeló, sobre todo, el interior del Palacio.

Desde entonces, el edificio se convirtió en sede de Escuelas de Danza y Música hasta que en 1972, dado su deterioro, se acometió una importante reforma para devolverle su estilo de la familia Bauer, al menos en la parte interior del Palacio. Cosa que se consiguió gracias al arquitecto Manuel González Valcárcel y ya en 1972 fue declarado Monumento Nacional, sobre todo por su interior. Hasta el día de hoy, en las dependencias del Palacio de Bauer, se encuentran, por un lado, la Escuela Superior de Canto y, por otro, la Sociedad de Amigos de la Música.

Toda la decoración y salas interiores están acondicionadas para el estudio y el disfrute de la música. Existen más de 30 aulas para los alumnos, además de 4 cabinas, camerinos, biblioteca, cafetería, sala de vídeo y un gran salón de actos para conciertos a los que se puede asistir de forma regular siguiendo un poco la actualidad musical de Madrid.

Para alcanzar el Palacio, si nos encontramos en la Plaza de España, podemos seguir la Calle de los Reyes hasta llegar justo frente a él. Desde la Calle Gran Vía, solo tendremos que seguir la Calle San Bernardo y el palacio aparecerá a nuestra derecha. También, si optamos por viajar en metro, la estación de Noviciado es la más cercana.

El Palacio de la Zarzuela, residencia familiar de los reyes

Publicado el 1 enero 2015
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En el siglo XVII el rey Felipe IV ordenó la edificación de un pequeño palacete, a modo de pabellón de caza, para sus cacerías en una zona próxima al centro de Madrid llamada La Zarzuela, por la abundancia de zarjas. Los trabajos de construcción se llevaron a cabo bajo proyecto y dirección del arquitecto Juan Gómez de Mora, creando un edificio rectangular con techo de pizarra y dos alas laterales.

En el siglo XVIII el rey Carlos IV ordenó ampliaciones y modificaciones del palacio, al gusto de la época, y lo completó con adornos y decoraciones exquisitas, tapices, porcelanas, muebles majestuosos, y una preciosa colección de relojes antiguos. Durante la guerra civil española el palacio sufrió daños importantes, lo que obligó a efectuar nuevas reformas y restauraciones interiores, hasta llegar a su estado actual.

En el entorno del palacio se encuentra el monte de El Pardo, con una cuidada vegetación y rica fauna, compuesta de ciervos, jabalíes y gamos. El Palacio de la Zarzuela es desde el año 1963 la residencia familiar de los reyes de España, que dispone de un palacete anexo de reciente construcción. La residencia oficial de la familia real española es el Palacio Real, pero en la práctica queda reservado para actos protocolarios y recepciones internacionales.

El Palacio de la Zarzuela dispone de tres plantas. En la planta semisótano se ubican los cuartos desvanes, los servicios de cocina, office y del personal de servicio. En la planta baja se encuentra el despacho del rey, la sala de trabajo de su equipo de ayudantes, la biblioteca, el comedor y la sala de visitas. En la planta alta se encuentran los dormitorios, salas de estudio, y habitaciones de invitados. En una de las alas están las habitaciones privadas de la Familia Real. En la otra ala se ubican las dependencias de protección y seguridad y las oficinas de administración. El recinto se completa con unos bellos jardines, una zona deportiva, una ermita y un helipuerto.

La fachada principal del palacio posee unas líneas bastante sencillas y austeras, con evidente ausencia de ostentación ni lujo. Posee paramentos de ladrillo rojizo, y diversos relieves aristados mediante piedras careadas. Destacan cuatro grandes ventanales en la planta baja, y cuatro de menor tamaño en la planta alta. La puerta de entrada tiene una escalinata de acceso.

Plaza y casas de la Villa y de Cisneros

Publicado el 1 enero 2015
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La Casa de la Villa, la Casa de Cisneros y la Casa y Torre de los Lujanes son los tres edificios principales y más antiguos de la Plaza de la Villa, donde se encuentra todavía una de las sedes del Ayuntamiento de Madrid. Esta plaza es tan antigua como el propio Madrid y su existencia data de la propia Edad Media, cuando en ella se cruzaban el Camino de Guadalajara con el camino del Sur.

Para haceros una idea de cómo es esta pequeña plaza ubiquémonos frente a ella con el Paseo de Bailén a Occidente y la Plaza de Sol a Oriente. Frente a nosotros, en la parte izquierda, veremos una pequeña calle, de las más estrechas de Madrid, llamada del Codo, que girará a la derecha hasta la calle Sacramento y rodea a la Casa y Torre de los Lujanes, un edificio construido en el siglo XV en estilo gótico-mudéjar. Por este edificio hacia abajo encontramos la Calle del Cordón que también nos llevaría a Sacramento. A la derecha, todavía en la Plaza de la Villa, se encuentra la Casa de Cisneros, casa-palacio construida en 1537 para el sobrino del famoso Cardenal Cisneros, Benito Jiménez.

Con un estilo plateresco inicial, en el siglo XX su fachada fue restaurada para adecuarla al estilo de la Casa de la Villa, aunque la fachada que da a la calle del Sacramento, siguiendo la calla del Cordón hacia abajo, corresponde al estilo de construcción inicial: sus ventanas y su terraza superior con una arco de sillería son muy interesantes para los aficionados a la arquitectura. No obstante, en el Palacio, durante los últimos cuatro siglos, han vivido y fallecido personajes tan importantes el Conde de Romanones o Ramón María Narváez.

Dado que el edificio está ahora ocupado por el Ayuntamiento de Madrid, no admite visitas, excepto en contadas ocasiones. Junto a este edificio, a nuestra derecha se encuentra la Casa de la Villa. Separando estos dos edificios, se encuentra un pequeño pasadizo decorado con un pequeño arco y construido en el siglo XX. Este pasadizo es también un pequeño pasillo entre las dos casas. En concreto la Casa de la Villa, fue construida entre 1645-1693 en un solar donde se encontraban las viviendas del Marqués del Valle, Don Juan de Acuña.

Con el diseño del arquitecto Juan Gómez de Mora se llevó a cabo la edificación y en 1693 se inauguró la nueva sede del Ayuntamiento de Madrid, sede que así lo ha sido hasta el año 2007 cuando se decidió trasladar al gobierno de la Villa al antiguo edificio de correos. Su interior posee un diseño clásico donde destaca el Patio de Cristales cubierto con una impresionante vidriera. El salón de Plenos, también cuenta con algunos frescos y decoración del siglo XVII. Visitar la Plaza de la Villa implica conocer, junto con el área del Palacio Real, la ermita de San Isidro, una de las zonas más antiguas de Magerit, como la llamaban los árabes en el siglo X. Además de la plaza, estaríamos en pleno centro de Madrid con la Plaza de Sol, el Barrio de Huertas y otros lugares a unos minutos andando.

Maravilloso jardín, El Campo del Moro

Publicado el 31 diciembre 2014
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Situado en pleno corazón de la ciudad de Madrid, nos encontramos con el maravilloso jardín conocido como el Campo del Moro, que fue declarado Bien de Interés Histórico en el año 1931. Es uno de los tres jardines que rodean el Palacio Real, junto con los Jardines de Sabatini y la Plaza de Oriente. Su forma rectangular se extiende desde la misma fachada del palacio hasta el Paseo de la Virgen del Puerto, y desde la conocida Cuesta de la Vega hasta el Parque de Atenas, ocupando un tamaño de 20 hectáreas, unos 200.000 m2.

Su curioso nombre es adoptado en el siglo XIX y es debido a que supuestamente un general musulmán acampó en ese mismo lugar con su ejército en su intento por reconquistar Madrid en el año 1109. La idea de levantar esta gran zona verde y de ocio se remonta hasta el reinado de Felipe II, quien encarga un proyecto para salvaguardar el área de desnivel existente entre el Real Alcázar (lugar que actualmente ocupa el Palacio Real) y el río Manzanares. Sin embargo los trabajos nunca llegan a realizarse, como tampoco se plasman los proyectos promovidos posteriormente por los monarcas Felipe IV, Felipe V y Carlos III, fundamentalmente por la falta de recursos económicos y la escasez de agua. Finalmente en el año 1844 se encarga al arquitecto Narciso Pascual y Colomer un nuevo diseño, quien traza las líneas generales del Campo del Moro vigentes a día de hoy. También se encarga de levantar el paseo principal del parque conocido como las Praderas de las Vistas del Sol (que comunica el Palacio Real con el río Manzanares) y de añadir las famosas fuentes de los Tritones y de las Conchas.

Posteriormente el arquitecto Ramon Olivia proyecta nuevos paseos en el jardín siguiendo un modelo romántico. En 1890, durante el periodo de regencia de la reina María Cristina, se lleva a cabo una importante restauración del recinto siguiendo el estilo de los jardines ingleses de la época. El Campo del Moro está delimitado por una pared sobre la que descansa una verja de forja que tiene tres entradas, una situada en la Cuesta de San Vicente, otra en la Cuesta de la Vega (estas dos con acceso restringido) y la última en el Paseo de la Virgen del Puerto.

El Campo del Moro es famoso por los paseos y las fuentes, pero también tiene otros lugares destacados que merecen una mención especial, como la Gruta de Juan de Villanueva, los múltiples parterres, los estanques, las pequeñas fuentes llamadas rocallas, las estatuas de diferentes personajes como Isabel II, el Chalecito de la Reina, el Chalé del Corcho o el Museo de Carruajes.

La entrada al recinto es gratuita y el horario de visitas de octubre a marzo es de lunes a sábado desde las 10:00h a las 18:00h, ampliándose de 09:00h a 18:00h los domingos y festivos. El resto del año el jardín abre sus puertas de 10:00h a 20:00h de lunes a sábado y de 09:00h a 20:00h los domingos y festivos. El acceso no está permitido durante la celebración de actos oficiales y los días 1 y 6 de enero, el 1 y 15 de mayo, el 12 de octubre, el 9 de noviembre y los días 24, 25 y 31 de diciembre. La dirección del Campo del Moro es Paseo de la Virgen del Puerto S/N y existen múltiples combinaciones de transporte público para llegar hasta allí. Podemos utilizar las líneas 6 y 10 de metro y apearnos en las pararas de Ópera y Príncipe Pío respectivamente. Si optamos por tomar el autobús urbano, las líneas 1, 3, 25, 33, 39, 41, 44, 46, 62, 74, 133, 148, 202 y C nos dejan bien cerquita. Otra opción es utilizar el servicio de tren y bajarnos en la estación de cercanías de Príncipe Pío. Para responder a cualquier duda relacionada con el Campo del Moro disponemos del número de teléfono 91 542 00 59.

Majestuoso Puente de Toledo, churrigueresco

Publicado el 31 diciembre 2014
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En el centro de la ciudad de Madrid, cerca del estadio Vicente Calderón, se encuentra el majestuoso Puente de Toledo, que cruza el rio Manzanares en dirección sur. Fue construido a partir del año 1718 en estilo barroco churrigueresco, según proyecto del prestigioso arquitecto Diego de Ribera, para reemplazar a otro puente anterior destruido por una fuerte riada. Los trabajos se realizaron gracias al impulso del Marqués de Vadillo, don Francisco Antonio de Salcedo. En el año 1956 fue declarado Monumento Histórico Artístico de España.

El puente se soporta en una estructura de grandes sillares de granito, con un tramo central compuesto de nueve poderosos arcos de medio punto con sólidos contrafuertes y tambores que se terminan con pequeños balconcillos. Tiene una anchura de casi 5 m. en la parte central o tablero. Los pilares del tramo central tienen forma cilíndrica, pero descansan sobre un tajamar de curiosa forma piramidal. El tajamar tiene la función de resistir las embestidas de las aguas y canalizarlas hacia ambos lados. A cada extremo del tablero central se termina con rampas que enlazan con las dos orillas. En el tramo central destacan dos bellas hornacinas, a modo de templetes, que presentan elementos decorativos de estilo churrigueresco y contienen figuras talladas en piedra caliza que representan a los principales patrones de la ciudad, San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. Se ejecutaron el año 1723 de la mano del escultor Juan Alonso Villabrille, famoso artista asturiano afincado en Madrid.

El estilo arquitectónico churrigueresco es una variante tardía del barroco, que presenta la peculiaridad de que el origen de su denominación es el apellido Churriguera, que ostentaban una saga de importantes arquitectos barrocos españoles de la época. Se consideraron churriguerescas todas las edificaciones barrocas que presentaban una abigarrada ornamentación y una composición muy dinámica de influencias platerescas. En la arquitectura española algunos de los edificios más importantes de este estilo son la Plaza Mayor de Salamanca, o la Ermita de la Vera Cruz de Salamanca.

En las últimas décadas del siglo XX el puente ha sido rehabilitado en varias ocasiones, restaurando sus elementos de mayor valor monumental, y se han transformado las orillas del río para convertirlas en jardines y paseos peatonales que permiten apreciar mejor la grandeza de este antiguo puente.

El barrio de Las Letras

Publicado el 31 diciembre 2014
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El madrileño Barrio de las Letras es uno de los más vivos de la ciudad, así como un centro cultural, social, comercial y de ocio de referencia. Abarca el espacio situado entre la Puerta del Sol, bajando por la calle de Carretas hasta Atocha en su intersección con el Paseo del Prado, de allí subiendo hasta la Plaza de las Cortes, donde torcemos a la izquierda para tomar la Carrera de San Jerónimo, que nos vuelve a dejar en nuestro punto de partida, Sol.

Su historia se remonta al Siglo de Oro español y debe su nombre a que muchos de los más famosos escritores, como Quevedo, Cervantes, Lope de Vega o Góngora, hicieron de este barrio su residencia durante los siglos XVI y XVII. Además, allí estaban situados los dos principales corrales de comedias de la época: el Teatro del Príncipe y el de la Cruz. Hoy en día la mayoría de edificios del Siglo de Oro han desaparecido y sólo se conservan la casa museo de Lope de Vega, la iglesia de San Sebastián y el Convento de las Descalzas.

Su importancia cultural hoy en día sigue estando viva y de hecho los tres museos de arte más importantes de Madrid limitan directamente con el barrio, al que no en vano se le conoce como el Eje del Arte. Tales museos son, por supuesto, El Prado, el Thyssen y el Reina Sofía. Además en el Barrio de las Letras se encuentra el Ateneo, el Círculo de Bellas Artes, el Teatro de la Comedia o el Teatro Español, que ofrecen obras clásicas.

La vida comercial del barrio es también muy intensa y en él se mezclan los establecimientos más tradicionales, como tiendas de alimentación gourmet, anticuarios, librerías y joyerías, con los establecimientos más modernos y vanguardistas: solo en galerías de arte el barrio cuenta con unas quince.

La vida nocturna gira entorno a la Plaza de Santa Ana y de la calle de las Huertas, una zona llena de bares y restaurantes. El hotel ME Reina Victoria domina la plaza y su bar The Penthouse ubicado en el ático es uno de los referentes de la noche madrileña. Asimismo lo es la terraza del hotel Urban (Carrera de San Jerónimo 34) y que está muy de moda para las noches de verano. Decoración elegante, música chill out, carta de cócteles y ambiente chic son algunas de sus características y aunque el precio de estos dos es más bien alto (unos 15€ por copa), merecen la pena por la experiencia y las vistas. O si prefería un ambiente más informal, la zona de Huertas es uno de los centros de la vida nocturna de Madrid y encontraréis decenas de bares de tapas y de copas, así como de restaurantes para todos los gustos. Además, hay varios locales para escuchar música en directo, como el Café Central, famoso por sus conciertos de jazz.

Durante el día hay infinidad de pequeños cafés y terrazas muy agradables para conversar, desayunar mientras se lee el periódico tranquilamente o pararse a descansar de un agitado día de turismo o compras.

Si vais a visitar Madrid y estáis pensando en alojaros en el centro, el Barrio de las Letras puede ser una buena opción, ya que está muy bien surtido de hoteles de categoría, así como de hostales más modestos.

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